Cementerio General
de Santiago de Chile

- Presentación - Un paseo diferente - Listado de hombres y mujeres
relevantes del país que descansan aquí - Más que un bello cementerio,
un insólito museo abierto - El Patio de los Disidentes -
- Historias insólitas y animitas:
- La mujer de luto - La chaqueta - La Llorona - El Rondín
- La Carmencita - La Novia Muerta - El Cristo de los Ricos
- Tenebrosas visitas nocturnas - "Menos mal que los paseos son en grupo"
- Paseando entre los muertos - Más que tristes funerales: Víctor Jara y Pablo Neruda
- Tipos de sepulcros que podemos ver - Un final de cenizas
- Sepultaciones en tierra - Definiciones - Nota final de la autora

El 9 de diciembre de 1821, don Bernardo O'Higgins Riquelme, padre de la patria, inauguró el Cementerio General, que hoy es uno de los cementerios más grandes y hermosos de América y del mundo. Tiene 86 hectáreas de superficie, donde se albergan las tumbas de alrededor de dos millones de difuntos, entre ellos los forjadores de nuestra nación, siendo un testimonio de la historia de Chile, de nuestro pasado, de nuestros hombres, de la herencia arquitectónica, escultórica y de nuestro paisaje; un museo abierto no sólo en escultura, arquitectura, paisajismo, sino también en la historia del país, desde prácticamente sus mismos comienzos hasta la historia contemporánea.
Aquí están todos los gobernantes que ha tenido Chile desde la Independencia, salvo dos excepciones: el mismo don Bernardo O'Higgins, cuyos restos están en la Alameda en el "Altar de la Patria"(aunque en la actualidad -2005-, con todas las modificaciones urbanísticas que está viviendo la ciudad de Santiago, esos restos se hallan en la Escuela Militar que lleva su nombre) y don Gabriel González Videla, que deseó ser enterrado en su querida La Serena.
 

Un paseo diferente

El paseo por el Cementerio podemos iniciarlo (aunque hay distintas opciones, a preferencia de cada uno) ingresando por la Avenida la Paz; al final de la avenida se nos presenta una majestuosa entrada, a cuyos lados vemos diferentes puestos de floristas. Una gran plaza circular es la antesala para entrar, la rodean unas galerías que antiguamente eran los hogares de los trabajadores del cementerio y de las floristas, y en la actualidad son galerías de arte; estatuas de piedra de corpulentos fisicos se ven en distintas partes, trozos de columnas en el césped dan un aire grecorromano al entorno. Las esculturas están repartidas asimétricamente, un grupo de ellas parecen hundirse en el horizonte, parecen ser las  mismas mujeres que fueron a ver a Cristo al Santo Sepulcro, sus rostros duros y tristes muestran esa aflicción aceptada... En el centro de la plaza, antes de entrar al Cementerio, verás el monumento a las víctimas del gran incendio de la Compañía.


'La Piedad', de Dante Alessandro

Mausoleo estilo victoriano
Una vez en la entrada, puedes embelesarte viendo los frescos del techo; también están presentes en cada pared imágenes que representan a la  muerte y las virtudes; en el centro mismo si miras hacia la cúpula que corona la entrada, verás unas imágenes de gran tamaño que están como flotando; al seguir hacia dentro, verás la hermosa capilla octogonal, su interior es pequeño, pero encierra unas esculturas muy bellas, un ángel de mármol que sostiene una gran concha te recibe con agua bendita; al salir podrás ver que rodean la capilla los Evangelistas y otros ápostoles. Este sector tiene mucho por ver: las tumbas de los presidentes y personajes de la historia del país, de frente a la capilla octogonal y avenida la Paz a tu espalda, hacia el lado izquierdo podrás visitar el patio histórico del cementerio, es lindo y vale la pena, no es muy grande comparado con el cementerio completo; el patio de los disidentes es también un fascinante recorrido...

Ya al entrar, pide un mapa o guía o tríptico informativo que te oriente...es muy fácil perderse dentro. También hay visitas guiadas -eso lo puedes consultar en la web oficial-, si es la primera vez que vas te recomiendo que comiences por la calle central y si te quedan fuerzas, ver los laterales, el crematorio y todas las hermosas áreas que puedas visitar...Si te animas, algunas recomendaciones: lleva una botella grande de agua y algún snack, trata de visitarlo lo más temprano que puedas por la mañana y cuando recién se abra, porque cuando el sol ya esté por ponerse no demora mucho en oscurecer  y es fácil perderse en el camino de vuelta, así que comienza entonces el regreso para que alcances a llegar con luz a la puerta de salida.
 



Listado de hombres y mujeres relevantes
de nuestro país que descansan aquí

Cripta de Bernardo O'Higgins Riquelme,
cuando estaba ubicada en el Cementerio General
desde Enero 1869 a Febrero 1979

 
Personajes ilustres
ANDRES BELLO LOPEZ  (Domeyko-Bello)
ANTONIO VARAS DE LA BARRA (p 16)
ARTURO PACHECO ALTAMIRANO (p 69)
CANDELARIA PEREZ  (p 42)
CARLOS PRATS GONZALEZ  (p 33)
CARMELA CARVAJAL DE PRAT (p 60)
CLOTARIO BLEST RIFFO  (p 12)
CONSTANZA NORDENFLYCHT  (p 5)
DIEGO BARROS ARANA  (p 17)
EDUARDO CRUZ COKE LASSABE (p 43)
ELOIZA DIAZ INZUNZA  (p 12)
ELVIRA SANTA CRUZ OSSA  (p 4)
ENRIQUE MAC-IVER RODRÍGUEZ (p 33)
ENRIQUE MOTTO ARENAS(Chito Faro) (p 115)
ERASMO ESCALA ARRAIGADA  (p 8)
ESTHER HUNEEUS SALAS (p 56)
EUSEBIO LILLO ROBLES  (p 40)
FRANCISCO DE PAULA TAFORO (p 5)
FRANCISCO FLORES DEL CAMPO (p 7)
FRANCISCO GANA CASTRO   (p 27)
FRANCISCO J. ERRAZURIZ Y ALDUNATE (p 5)
FRANCOIS BRUNET DE BAINES (p 7)
GEORGE H. SLIGHT   (p 66)
GERMAN TENDERINI VASCA   (p 3)
GUSTAVO HEYERMANN F.  (p 1)
IGNACIO DOMEYKO ANKUBA  (Sazié-Domeyko)
IRENE MORALES    (p 27)
ISIDORA ZEGERS MONTENEGRO  (p 3)
JAIME GUZMAN  ERRAZURIZ   (p 6)
JORGE  HUNEEUS ZEGERS   (p 41)
JOSE ABELARDO NÚÑEZ MURUA  (p 24)
JOSE GASPAR MARIN  (p 5)
JOSE GREGORIO ARGOMEDO  (p 5)
J. IGNACIO ZENTENO DEL POZO Y SILVA (p 15)
JOSE MANUEL BORGOÑO NÚÑEZ  (p 7)
JOSE MIGUEL  CARRERA FONTECILLA (p 8)
JOSE MIGUEL ALZERRECA SALDES (p 25)
JOSE PEROTTI RONZZONI  (p 63)
JOSE SANTOS OSSA  (p 27)
JOSE TORIBIO MEDINA  (p 15)
JOSE VICTORINO LASTARRIA (p 14)
JUAN CANUT DE BON   (p 1)
JUAN ENRIQUE ROSALES   (p 7)
JUAN GUZMAN CRUCHAGA  (p 10)
JUAN JOSE LATORRE BENAVENTE  (p 15)
JUAN VIDAURRE LEAL MORLA (p 5)
JUAN WILLIAMS REBOLLEDO  (p 10)
LUIS ALBERTO ACEVEDO ACEVEDO  (p 57)
LUIS BARROS BORGOÑO  PATIO 68
LUIS EMILIO RECABARREN (p 4)
LUIS NEMESIO ANTUNEZ ZAÑARTU  (p 76)
LUIS PARDO VILLALÓN   (p 68)
MANUEL A. BUSTOS  HUERTA  C.P.Las Encinas
MANUEL BAQUEDANO GONZALEZ Entre 58-59
MANUEL DE SALAS CORVALAN (p 5)
MANUEL JOAQUIN VALDIVIESOMACIEL (p 7)
MANUEL MAGALLANES MOURE  (p 42)
MANUEL RENGIFO CARDENAS  (p 5)
MANUEL RODRÍGUEZ ERDOYZA Entre 36-37
MANUEL UMAÑA SALINAS  (p 101)
MARCOS MATURANA CAMPOS   (p 7)
MARIA LUISA BOMBAL  (p 17)
MARIANO EGAÑA FABRES   (p 7)
MARIANO SÁNCHEZ FONTECILLA (p 8)
MARTA BRUNET CARABES  J.H.Crematorio
MARTA COLVIN ANDRADE  (p 74)
ORLANDO LETELIER DEL SOLAR (p 27)
OROZIMBO BARBOSA PUGA  (p 25)
PATRICIO LYNCH SOLO DE ZALDIVAR (p 16)
PATRICIO MEKIS SPIKING  PATIO 6
PAULA JARAQUEMADA ALQUIZAR  (p 7)
PEDRO LAGOS MARCHANT (p 27)
PIO DIAZ DE VALDES Y CARRERA  (p 7)
RAFAEL CORREA MUÑOZ  (p 18)
RAMON ALLENDE PADIN (p 16)
RAMON SOTOMAYOR VALDES  (p 19)
REBECA MATTE BELLO  Entre 68-69
RICARDO SANTA CRUZ VARGAS (p 13)
ROBERTO DAVILA CARSON (p 57)
SAMUEL LILLO FIGUEROA (p 4)
TEBALDO BRUGNOLI CACCIALUINI (p 39)
TUCAPEL JIMÉNEZ ALFARO  (p 98)
VICENTE CABALLERO  (p 5)
VICTOR DOMINGO SILVA ENDEIZA (p 30)
VICTOR JARA MARTINEZ  Módulo México U-5
VIOLETA PARRA SANDOVAL  (p 102)
VIRGINIO ARIAS CRUZ (p 66)
Gobernantes del País
Período de 1810 – 1814
FERNANDO MARQUEZ DE LA PLATA (p 5)
JOSE SANTIAGO PORTALES (p 5)
JOSE MIGUEL INFANTE ROJAS (p 27)
AGUSTIN EYZAGUIRRE ARECHAVALA (p 5)
FRANCISCO DE LA LASTRA DE LA SOTTA (p 7)
Período de  1817 en adelante
BERNARDO O' HIGGINS RIQUELME (p 15)
(Sus restos en 1979 fueron trasladados 
al Altar de la Patria)
RAMON FREIRE SERRANO (p 15) 
MANUEL BLANCO ENCALADA (p 16)
FRANCISCO A. PINTO DIAZ (p 15)
FRANCISCO RUIZ-TAGLE PORTALES (p 15)
JOSE TOMAS OVALLE BEZANILLA (p 5)
JOAQUIN PRIETO VIAL (p 7)
MANUEL BULNES PRIETO (p 15)
MANUEL MONTT TORRES (p 16)
JOSE JOAQUIN PEREZ MASCAYANO  (p 16)
FEDERICO ERRAZURIZ ZAÑARTU (p 8)
ANIBAL PINTO GARMENDIA (p 50)
DOMINGO SANTA MARIA GONZALEZ (p 30)
JOSE MANUEL BALMACEDA
FERNANDEZ Patio 67-68
JORGE MONTT ALVAREZ (p 19)
FEDERICO ERRAZURIZ ECHAURREN (p 58)
GERMAN RIESCO ERRAZURIZ (p 32)
PEDRO MONTT MONTT Patio 56-57
RAMON BARROS LUCO (p 60)
JUAN LUIS SANFUENTES (p 50)
ARTURO ALESSANDRI PALMA Patio 41-51
EMILIANO FIGUEROA 
LARRAIN Patio 66-67
EMILIANO FIGUEROA LARRAIN Patio 66-67
CARLOS IBAÑEZ DEL CAMPO Patio 68-69
JUAN ESTEBAN MONTERO (p 18)
CARLOS DAVILA ESPINOZA  (p 5)
PEDRO AGUIRRE CERDA  (p 5)
JUAN ANTONIO RIOS MORALES Patio 50-51
JORGE ALESSANDRI RODRIGUEZ Patio 41-51
EDUARDO FREI 
MONTALVA  (p 6)
SALVADOR ALLENDE
GOSSEN Patio 39-40
(p xx) : Patio xx; los patios son los sectores en que se divide un cementerio.

En este listado se encuentran desde gobernantes, algunos de ellos en el patio histórico del Cementerio General, hasta artístas, grandes educadores, músicos, pintores, escultores, una gama inmensa de actividades que realizaron estos grandes personajes en pro del país. Hacer una reseña histórica de cada uno de ellos daría para una web aparte, pero si deseáis mayor información la encontraréis en: http://www.cementeriogeneral.cl/web2/
 




Más que un bello cementerio,
un insólito museo abierto

Una de las primeras que se destaca es la Escultura y monumento
a las Víctimas del Incendio de la Compañía el año 1863.
Está ubicada en la remodelada Plaza La Paz frente a la Cúpula del cementerio.
Fue ejecutada por el escultor francés Carrier Belleuse en bronce,
y en sus inicios estuvo instalada en los jardines del Congreso.

La sepultura del Presidente Don Pedro Aguirre Cerda posee una gigantesca 
escultura, obra del escultor chileno Totila Albert, de estilo expresionista alemán; 
además el perfil del presidente está en un medallón de bronce realizado
por Thenot, notable grabador de la Casa de Moneda 

La primera parada la realizamos en la tumba de Pedro Aguirre Cerda, con una simbología realmente interesante y esotérica. Observamos las columnas asimétricas del mausoleo y el guía nos explica que la columna rota, que representa el paso del tiempo, da a entender que hasta lo más sólido tiene una vida limitada. Una antorcha invertida representa que ha llegado el término de la vida.
Las calles y patios del Cementerio forman una verdadera ciudad. En el Patio Nº 7 en calle Oriente Administración y sobre la sepultura de Don Roberto Waaholtz, Senador de la República, Primer Ministro de Hacienda del Presidente Pedro Aguirre Cerda y forjador de la Corporación del Fomento, se encuentra la escultura de bronce de una mujer recostada,  del escultor chileno José Carocca Laflor.

Entre ángeles de mármol, anclas, antorchas invertidas, soles, lunas, un reloj de arena alado, imaginería azteca y egipcia, y una réplica de la iglesia de San Francisco, continuamos el paseo. Mientras, observamos como la muerte reúne a ricos y pobres, juntos en las mismas tierras de este camposanto de casi dos siglos de antigüedad.

Esfinge adornando una bóveda

Llegamos a los llamados pabellones y el guía nos cuenta la historia de un sacerdote con catalepsia. Una vez finalizado su cortejo, un trabajador que se encontraba cerca del lugar observó cómo las coronas sobre el ataúd se caían y se escuchaban ruidos dentro. Rápidamente, pidió ayuda para abrir el cajón, comprobando que alguien había intentado romperlo desde adentro. Aplicándole primeros auxilios, lograron rescatar de la muerte al sacerdote.

Avanzamos por la calle Limay y llegamos a la famosa sepultura de la Carmencita, una famosa animita. Luego pasamos por un mausoleo egipcio y nos ubicamos frente a la escultura de Rebeca Matte con su marido. Más adelante, se encuentra el llamado "Ángel de la Muerte”, -quien viaja al mundo de los vivos para llevar a los muertos-, una imponente escultura de Samuel Román.
Otro mausoleo interesante de visitar, pero al que hoy día está muy restringido su acceso, es el Mausoleo Italiano, donde son inhumados los difuntos descendientes de inmigrantes italianos o italianos residentes en Chile; es un imponente edificio de más de cuatro plantas, el soplo del viento que corre por las galerías es casi fantasmal.

En el Cementerio General no sólo están el arte de la arquitectura, los vitrales o las esculturas y el paisajismo; también está la poesía presente en muchas tumbas, en nichos, de tierra, grandes mausoleos o bóvedas cinerarias; las hermosas letras y textos que allí también descansan, son como las páginas de un libro que se exhibe abierto y que, a medida que avanzas, más ganas te dan de leerlo; algunos de esos textos emocionan hasta las lágrimas, otros te dejan triste... tan triste como debía estar quien escribió esas lineas para aquella persona que le dolía haber perdido.

En Oriente Administración al llegar a calle Valdivieso (patio 17) y a un costado de la sepultura de la Familia Phillips Reyes, se encuentra la escultura de material pintada de color blanco de la figura de un hombre de pie en una expresión de dolor; la obra pertenece al escultor chileno José Carocca Laflor

En el Patio 17, Mausoleo de la Sociedad Hípica de Socorros Mutuos "Luis Cousiño", en la parte de su acceso, se encuentra una hermosa escultura en material, pintada de color gris perteneciente también al escultor chileno José Carocca Laflor.

En el hermoso Mausoleo de la Familia de Don Rafael Echeverría, ubicado en el Patio 16 en calle Echaurren, se encuentra en su interior la escultora de mármol intitulada "La Piedad" del Escultor Dante Alessandro Equiped, ejecutada el año 1874 en Florencia (Italia).


-1-

-2-
Ubicada al norte de la Capilla, por calle Echaurren, entre calles Romero y O'Higgins, 
se encuentra una bellísima escultura denominada "El Dolor" -1-,
de la escultora Rebeca Matte Bello, obra de profundo dramatismo dedicada a su madre;
 en la parte posterior de este bloque de mármol hay escritos unos versos de ella.
En el mausoleo de la escultora, se aprecia una bella escultura de una pareja:
su esposo y ella misma, llamada "Hacia la luz"-2-.

Mausoleo de Domingo Matte, 1893.
Banquero de la época, su mausoleo,
de estilo egipcio, parece inspirado 
en la arquitectura post revolucionaria de Boullé.

Mausoleo de Nazarino Elguín, 1893.
Mausoleo estilo maya-azteca,
incluye elementos singulares, como el calendario azteca 
y la Coatlicue (diosa de la muerte y de la creación). 

Los mausoleos familiares son una magnífica muestra de la belleza arquitectónica que muestra este cementerio. Entre ellos se encuentran reproducciones de pirámides egipcias o aztecas, una imitación del Palacio de la Alhambra, otra imitación de la iglesia de San Francisco -acceso por avenida Recoleta-Valdivieso (en  Santiago de Chile, en pleno centro de la ciudad, se encuentra esta iglesia que alberga un extenso museo religioso y un monasterio de la orden franciscana, es una de las iglesias más antiguas de Chile); y otras obras ante las que cualquier amante del arte quedará embriagado, paseando por esas tranquilas calles, plazas y avenidas.
 

Este mausoleo estilo morisco data de 1896 y es una réplica a escala de la Alhambra,
que cobija los restos de la familia de Claudio Vicuña Guerrero.

El Patio de los Disidentes


 


Justo en la esquina izquierda del Cementerio se encuentra el mítico “Patio de los Disidentes”, el discutido destino final de los cuerpos de más de tres mil laicos, en su mayoría extranjeros, protestantes, judíos, masones, etcétera.

Bajo esta tierra “profana”, en el jardín de los llamados “excomulgados del cielo y la tierra”, se encuentra el cuerpo de Juan Cannut de Bonn, del cual deriva el término “canuto” para referirse a los predicadores callejeros. La historia de este patio, sin embargo, da mucho más para hablar que su arquitectura, ya que de ella sólo se puede decir que es un muro que tenía por misión separar físicamente el terreno “sacro” del “corrompido”, con sus obligados siete metros de alto y tres de ancho.
 


"LA ESPOSA DE FRANKENSTEIN"
Berta Seckel de Frankenstein,
reza la cripta de una mujer fallecida 
un 18 de febrero de 1863.

"JAMES DEAN" 
descansa en el Cementerio General, 
fallecido el 20 de mayo de 1897. 
Así consta en el primer patio protestante.
 
En la Bóveda de la Familia de Don Alberto Henckel V, ubicada en el Patio 43 cercana a calle Dávila y entrada Oriente de la Capilla Verde, se encuentra la escultura que representa una mujer inclinada con el rostro en sus rodillas en actitud de dolor, obra de la escultora Marta Lillo González, ejecutada en 1945.

 Algo que no deja ajeno a ningún transeúnte de este hermoso lugar son sus variados mausoleos,
que tienen una infinidad de estilos, texturas, materiales, agregándose a ello las hermosas esculturas y vitrales.
Hay muchos de ellos que no tienen clasificación por su extraño estilo, como se puede ver en la foto.

En la Bóveda de la Familia de Doña Isabel Glatzel Mengoni, ubicada en el Patio 43 cerca de Dávila y frente al Mausoleo de Carabineros, se encuentra un monumento abstracto hecho en memoria de la bailarina Isabel Glatzel. Esta obra pertenece a la escultora chilena Marta Colvin Andrade.

Se destaca también en el Patio 43, una escultura en bronce, de una mujer recostada "La Flor", del escultor chileno José Carocca Laflor, ejecutada en 1949.

Sobre la sepultura de la Familia Kaiser Fabrés, ubicada en el Patio 43, se encuentra la escultora en bronce de una mujer recostada con un niño a sus pies, del escultor chileno Totila Albert.
 

Otra particularidad que presentan los mausoleos y capillas familiares de este lugar 
son sus bellisímos vitrales, muchos de ellos traídos desde Europa.

Historias insólitas y animitas

La mujer de luto


 


Un grupo de trabajadoras del cementerio habían hecho un fuego en un brasero que tenían para pasar el frío invernal. Estaban tan entretenidas conversando que sin darse cuenta, se les hizo casi de noche, ya que en invierno con las frías tardes nubladas oscurece más rápido. Tres se iban por avenida Recoleta y una por La Paz. Sus compañeras trataron de convencerla para que no se fuera sola y se marchara con ellas, pero las distancias son grandes y en esos tiempos pasaba locomoción por la avenida la Paz, y debido a ello la mujer no aceptó irse por Recoleta.

Ya tomando el camino en dirección a la avenida la Paz, dentro del mismo cementerio, porque estaba a la altura del Crematorio, la trabajora vio a una señora de luto por los pasillos, y le preguntó rápidamente: "Señora, ¿usted va por la Paz?". La mujer vestida de luto dio una respuesta afirmativa con su cabeza, y ambas siguieron camino juntas.

El camino era largo y el silencio comenzó a ser molesto, por lo cual la trabajadora del cementerio quiso iniciar una conversación, y le preguntó: "Usted, ¿a quién viene a ver?" Pero la visitante de negro no le respondió.
La señora, que había decidido no irse con sus amigas anteriormente, creyendo que la de negro no la escuchaba, se acercó más a ella, repitiéndole la pregunta: "Usted ¿a quién viene a ver?"
 


En esos momentos, cuando el sol ya se ocultaba por el poniente y la luz natural a medias alumbraba,  cual sería la sorpresa de la pobre trabajadora  cuando la mujer de negro levantó su velo y mostró su verdadero rostro, que era una calavera.
La trabajadora quedó en segundos paralizada de la impresión, pero al sentir un fuerte olor a putrefacción,se despertó de la impresión, haciéndola huir apresuradamente.
Asustada llegó hasta el Cristo de los Ricos, donde se arrodilló; al oír unas macabras carcajadas que se alejaban, comenzó a rezar.
Luego de unos largos minutos se atrevió a mirar; ya habían pasado unos 10 minutos casi eternos y constató que no había nadie, tras lo cual corrió hasta la puerta principal.
Asustada, les contó lo ocurrido a los vigilantes y éstos pensaron que alguien se había quedado dentro del cementerio. Fueron a ver y no encontraron a ninguna mujer de luto y nadie salió por los accesos laterales del recinto. Esa noche peinaron todo el cementerio, sin dar con la extraña visitante.

Dos de esas cuidadoras aún están vivas y una de ellas asegura que fue una de sus amigas quien se fue con la mujer de luto caminando. Todavía hay guardias que fueron testigos del estado en que llegó la mujer a contar lo que le había sucedido. Se mantiene en reserva su nombre y se asegura que no es una mujer fácil de asustar.
 



La chaqueta


 


Se cuenta una historia, que ya es casi una leyenda urbana, de un taxista que al pasar por la calle Recoleta en su taxi, lo hace parar una bella mujer. El día está frío y lluvioso, pero la pasajera lleva puesto un hermoso vestido veraniego de fiesta. Ella le pide que la deje en el Instituto Médico Legal (que se ubica en Av. la Paz poco antes de llegar a la entrada principal del Cementerio General).

El taxista al recibir el dinero del viaje, siente que la mano de la mujer al pagarle está muy helada. Preocupado porque en esos instantes llueve y hace frío, le ofrece su chaqueta, la cual ella acepta muy agradecida.

La mujer le indica que la puede ir a recoger a Los Naranjos 1245, donde al día siguiente se encontraría. Al día señalado, el taxista va a buscar su chaqueta y deambula por las calles cercanas a donde recogió a la agraciada pasajera, buscando la dirección que la bella mujer le entregó. En la calle se encuentra con un transeúnte, al cual le consulta por la mencionada dirección y éste le contesta que esa calle existe, pero que está en el cementerio.

El taxista, intrigado pero no por ello asustado, porque puede ser perfectamente una veladora del cementerio o la esposa de algún guardia,  entra al camposanto, comienza a caminar buscando y por fin da con la calle y la numeración .

...Y encima de la tumba con el número 1245, encuentra su chaqueta. Al retirarla, su impresión es aún mayor, porque en la lápida está la foto de la difunta, la misma bella mujer que el día anterior había llevado en su taxi. La fecha de la muerte había sido años atrás y en verano, por ello sería que no iba vestida acorde para aquella lluviosa tarde de invierno en Santiago.
 



La Llorona

En varias leyendas de la cultura latinoamericana se nombra a la "Llorona", por un motivo o por otro se ha repetido el mito; por desgracia, en esta ocasión concreta, obedece a una historia real ocurrida hace más de tres décadas.

En un gran accidente, una madre y sus hijos sufren graves heridas por causa de un automovilista que se dio a la fuga; del padre de las criaturas nunca se ha sabido nada, no los acompañaba en aquella desgraciada ocasión y se dice que al hospital tampoco fue.
Ella, gravemente herida, queda en estado de coma, aparentemente sin posibilidad de recuperación; pero sus dos hijos no resisten la gravedad de sus lesiones y fallecen a los pocos días de haber sido ingresados.

Pasados dos años, la mujer despierta de manera casi milagrosa del coma. Lo primero que hace al recobrar la conciencia es preguntar por sus hijos; de la mejor manera posible, se le da la triste noticia. Ella no puede creerlo, se trastorna por la desesperación de haberlos perdido; al no poder encontrar consuelo alguno, pone fin a sus días, ahorcándose de un árbol, junto a las tumbas de sus pequeños.
Desde entonces, hay personas que aseguran que en las noches de invierno y navidad vaga por los oscuros pasillos del cementerio, con su cuello dislocado, “la Llorona”, buscando a sus hijos. Se dice que sólo los hombres pueden escuchar su llanto.
 



La trágica historia del rondín

Antiguamente, dos vigilantes ataviados con capa y armas se encontraban haciendo una ronda. Al pasar por un pasillo con nichos, al que iba más adelante se le enredó la capa en unos alambres. El patio era conocido y temido, porque desconocidos realizaban actos de brujería y magia negra aprovechando ese sector, que queda resguardado de las simples miradas y hay que entrar en dichos pabellones rodeados de nichos.

También el sector era temido por la presencia de ladrones y delincuentes; este cementerio albergaba -y alberga- a dueños de grandes fortunas y no era extraño que lo visitaran profanadores de tumbas, y ladrones en pos de los adornos de los mausoleos que son de finos materiales, como jarrones de mármol, esculturas de mármol o de bronce, o manillas de belleza incomparables en bronce bruñido...

Ante tales amenazas y por el ruido que hizo el movimiento de la tela de la capa enganchada, el otro guardia, asustado, disparó, dándole de lleno en la cara al que tenía delante, y dando por tanto muerte a su compañero.

Desde entonces, hay testimonios que aseguran ver al vigilante trágicamente muerto,  con su capa negra ondeando al aire, que observa a las personas que pasan.

Cuentan que unos pocos años atrás, dos jóvenes que se encontraban robando flores de plástico y otros adornos, por alguna razón fueron a entregarse en forma voluntaria y asustadísimos a los guardias. Cuando se les preguntó qué había pasado, aseguraron haber visto a una persona con capa negra y el rostro destrozado. No se sabe si es verdad, pero las caras de aquellos jóvenes pálidos y asustados no daban muestra de ser ninguna broma; además se agrega el hecho de que se entregaron voluntariamente.
 



La Carmencita

Tumba real de la Carmencita, que se ha convertido en recorrido obligado
para los peregrinos que piden sus favores. El lugar está lleno
de flores, velas, imágenes de todo tipo, placas de agradecimiento
y sobre todo, de peluches y juguetes.

Esta es la historia de Margarita Cañas Cañas, más conocida como 'la Carmencita'. De ella existen dos versiones. Una, cuenta que era una niña que cuando tenía 9 años fue brutalmente violada y asesinada. La otra dice que era una mujer adulta, venida desde el sur a buscar trabajo. En Santiago conoció a Julio Marín, con quién se emparejó. A los 37 años, debió ser operada y murió de un shock anestésico. Cuentan que esta última historia fue inventada por un cuidador del cementerio, quien la habría creado para que la gente le dejara monedas en una caja. Lo que finalmente fue suprimido, cambiándose la ofrenda de dinero por una flor. En la actualidad, son muchas las personas que se detienen ante la tumba de 'Carmencita', convertida en una auténtica 'animita'; le rezan y le piden todo tipo de favores y 'mandas', y le dejan flores, mensajes de gratitud y hasta juguetes.
 



La Novia Muerta

Tumba real de Orlita, también conocida como
la animita de los estudiantes o la Novia muerta.


 


Hay tres versiones de la muerte de Orlita Romero Gómez. Una dice que mientras se estaba casando, rodó por las escaleras del altar. Otra dice que falleció de un infarto al corazón durante la boda, y una tercera, que murió de pena porque su novio nunca llegó al altar; quienes creen en esta última, aseguran además que vaga buscando a ese novio.

Sin embargo, la versión oficial de su fallecimiento es distinta. Orlita falleció un 13 de abril de 1943, el día de su cumpleaños número 17, de un ataque al corazón. Su madre, muy afectada por su pérdida, la mandó embalsamar para conservar su belleza y la vistió de blanco como símbolo de pureza.

La desconsolada madre de Orlita todos los domingos iba a peinar el cabello de la difunta; en un principio ésta se encontraba en una urna de cristal, pero por razones obvias, con el paso del tiempo, su imagen se ha deteriorado.  En la actualidad se encuentra en una tumba sellada, y su madre hace años que ya falleció. La capilla donde se encuentra es visitada por aquellos desgraciados en el amor, también lo hacen los escolares solicitando ayuda para pasar de curso o para algún examen, las novias antes de casarse para que todo salga bien, o cuando una relación dura mucho sin que se vislumbre cuando tañerán las campanas de boda...

Actualmente,  Orlita se encuentra en la misma capilla; la puerta de hierro tenía un vidrio a través del cual se podía ver su interior, incluyendo su urna; ahora hay una cortina de tela que oculta el interior, y el vidrio ha sido roto, llenándose el interior de la capilla de papelitos, corbatas, cuadernos, mientras que el exterior está lleno de rayados solicitando su intercesión, los enamorados introducen papelitos con sus nombres escritos para que Orlita los una en matrimonio o mantenga su unión para siempre... se ha transformado en una 'animita' para los enamorados y también para  los desdichados que desean que su suerte en el amor cambie.
 
 




El Cristo de los Ricos


 


Al caer el sol, el cementerio cierra sus puertas, obligando a cualquier visitante a partir; los guardias se encargan de hacer esta labor, porque al ser tan grande este cementerio, muchas personas pierden la noción del tiempo dentro de él.

Las cuidadoras, al retirarse del cementerio al anochecer, aseguran que en el lugar donde se encuentra el Cristo de los Ricos, se ubica una persona alta y vestida de negro, a la que no conocen, pero que las saluda respetuosamente y las llama a cada una de ellas por su nombre; a esas horas de la noche ya no puede haber absolutamente nadie, por lo que no se trata de ningún visitante, y tampoco es ningún trabajador del cementerio.

Dicen que nunca han visto su rostro, porque sólo aparece cuando ya está oscuro y alcanzan a ver sólo un brillo en su boca, como si fueran tapaduras de oro; no suelen mantener ninguna conversación con él, porque al intentar comenzar alguna, el extraño desaparece. Se le ha intentado buscar durante toda la noche sin resultados. En nuestros días, se sigue apareciendo.
 


Tenebrosas visitas nocturnas
Un paseo entre la vida y la muerte

Las visitas guiadas al Cementerio General de Santiago son una buena posibilidad de conocer la historia de Chile.
El misterio de la vida y de la muerte, los mitos, las leyendas. Las ruinas donde descansan anónimos personajes de la vida nacional, así como aquellas sepulturas “VIP”, que albergan lo que quedó de grandes personajes de nuestra historia. Eso y mucho más es lo que cualquier persona puede conocer en los recorridos guiados por el Cementerio General de Santiago, que han sido relanzados en virtud de un convenio suscrito recientemente por la dirección del establecimiento con el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) y la Municipalidad de Recoleta.

A los ojos de cualquiera, puede parecer extraño y hasta morboso ir a pasearse por los fríos recovecos del tradicional camposanto de Avenida Recoleta y al que se accede principalmente por Avenida La Paz.

Mudos y desgarradores, los testimonios de dolor y de amor por los seres que nos dejaron pueden ser un elemento que inhiba el interés del turista tradicional. Pero, en honor a la verdad, en las grandes capitales del mundo, y sobre todo en Europa, está claro que un cementerio como el General es uno de los mejores lugares en los que una ciudad deja ver algo de su historia antigua y reciente.

Y una muestra de lo antojadiza que es Doña Muerte está en uno de los patios más visitados del cementerio, que en pocos y compartidos metros cuadrados da reposo a los restos del estadista nacional Diego Portales, el sacerdote periodista Camilo Henríquez, el senador Jaime Guzmán, el ex canciller Orlando Letelier y es el ex presidente Eduardo Frei Montalva.

De hecho, en estos pasillos arboleados y llenos de historia están sepultados todos nuestros ex Mandatarios, con la honrosa excepción de don Gabriel González Videla, que antes de morir pidió volver a su natal La Serena, y el mismísimo Bernardo O’Higgins, quien fue trasladado al Altar de la Patria, ubicado frente al Palacio de La Moneda, nuestra sede de gobierno.

Haciendo honor a los motivos que inspiraron al Padre de la Patria a ordenar su construcción en 1821, para poder sepultar a quienes se habían alejado de la Iglesia, al igual que el naciente Estado, este camposanto alberga desde las familias de mayor alcurnia cuyos árboles genealógicos dieron sus primeras raíces a la historia de Chile, así como a ciudadanos desconocidos que descansan en pequeños nichos o simplemente en tierra, para volver a los orígenes de la humanidad.

Son dos millones de chilenos los que aquí descansan en 68 hectáreas de terreno ubicadas al pie del Cerro Blanco.

Sin embargo, el valor arquitectónico del Cementerio General está radicado en aquellas tumbas y mausoleos que fueron obra de grandes autores del siglo XIX, como Tebaldo Brugnoli, quien no tuvo escrúpulos en satisfacer los deseos de las familias poderosas de la época que quisieron dejar a sus deudos descansando en réplicas de mezquitas, palacios moriscos, templos aztecas e incluso en réplicas de las iglesias más conocidas de Europa y también de Chile.

“Ancha es la puerta, pasajero avanza” reza la bienvenida del poeta Luis Barrios Méndez ubicada en el pórtico de entrada al composanto. La frase, pensada para quienes ya han dejado este mundo, también le da la bienvenida a quienes desean conocer esos pasillos llenos de historia.

Cementerio General: Profesor Alberto Zañartu 951, esquina Avenida La Paz. También hay una entrada por Avenida Recoleta.
 www.chile.com


"Menos mal que los paseos son en grupo"
Tenebroso tour al cementerio eriza los pelos de visitantes nocturnos
El estudiante de periodismo Cristián Angulo fue hace unas semanas al tour por el Cementerio y salió blanco como el papel. "Vi un perro negro cerca de una tumba. Más encima después el guía me contó que ese perro estuvo en el entierro de su amo, se quedó en el cementerio y al final murió haciéndole compañía al dueño enterrado en esa tumba", cuenta.

Mónica Sepúlveda dice que aunque no vio nada del otro mundo, pasó susto igual. "Se escuchaban tarjetas musicales que les dejan a los niños cuando están de cumpleaños y que suenan hasta que se les agota la pila, daba harto miedo", recuerda.

Acompañados de un guía, muchos juran que ya han visto más de una aparición.
¿Se imagina caminando de noche por los pabellones desiertos y fríos del Cementerio General, premunido sólo de mucho valor, una vela con cubrebrisa, y con un guía que más encima le va contando historias de aparecidos y muertos que penan? Pues bien, Cristián Niedbalski, quien desde hace 18 años se desempeña como relacionador público del cementerio general, está a cargo de este escalofriante recorrido sólo para valientes. Una experiencia adrenalínica que, aseguran quienes la han vivido, nadie podrá olvidar.

Sólo hay que pagar $1.500, llevar una vela, armar un grupo de más de 7 personas y llegar a las 19 horas en punto a la esquina de Profesor Zañartu y Av. La Paz. "Del resto me encargo yo", dice Niedbalski con tono misterioso. "Es que llevo años estudiando su historia y recopilando leyendas urbanas y mitos que han nacido en su interior. Y por supuesto, me sé todas las experiencias paranormales que los funcionarios antiguos aseguran haber vivido", agrega metiendo más miedo todavía.

Como en una película de terror que dura más de dos horas, Niedbalski va contando la historia de "La Carmencita", "La novia muerta" o "Romualdito", algunas de las ánimas del cementerio, mientras recorren los patios más antiguos.

También se da maña para explicar la simbología de tumbas y mausoleos: hay historias de horror, pero también de amor de parte de maridos y esposas que han mandado a construir hermosos recintos en memoria del amado.

Todo comienza con una rogativa, en las puertas de la necrópolis, con la que se pide autorización a los muertos para recorrer el lugar donde descansan eternamente.

"Era bien escéptico, pero llevo dos meses haciendo este tour y ya me han pasado al menos dos incidentes que me han dado que pensar. La primera vez, una luz azul muy brillante nos siguió en el sector de Castaños viejos y Castaños nuevos, el mismo lugar donde, hace muchos años, un vigilante mató a otro si querer. Hicimos una operación peineta y no encontramos a nadie", cuenta con voz trémula.

La segunda, fue más tenebrosa todavía. "Estábamos cerca de la tumba de Víctor Jara cuando una lola (muchacha) me dice "hay alguien ahí". Nos dimos vuelta y efectivamente, había una silueta de una persona alta. Alumbré y se metió a uno de los pasillos. Entonces corrí, pero no vi a nadie. Y te aseguro que una persona normal no podría haberlo recorrido en tres segundos", agrega.

El resto, lo normal: ruidos de ramas, palomas que se elevan de improviso con un aleteo sobrecogedor y llamados de personas inexistentes.

"A veces se escucha como si te estuvieran hablando, y te das vuelta y resulta que no hay nadie. Ahí es cuando uno dice "cresta, ahora sí que que me penaron de verdad", remata.

Diario LUN - Mauricio Palazzo - Martes 12 de julio de 2005
 




"El ángel de la muerte" de Samuel Román
"Paseando entre los muertos"

La cripta de James Dean, de la viuda de Frankenstein o majestuosos mausoleos, como una réplica del templo de Quetzalcóatl o del Palacio de la Alhambra, son algunos de los curiosos recovecos que esconde el Cementerio General. Un inusual tour por el camposanto no sólo ofrece advertir sus curiosidades, sino revisar buena parte de la historia nacional. Mal que mal, en sus dependencias descansan 2 millones y medio de chilenos, incluyendo -a excepción de González Videla- a todos los presidentes que ha tenido este país.

¿Se dieron cuenta de la fastuosidad de algunos sectores y del marcado distingo de clases sociales que es posible encontrar en el Cementerio General?”, inquiere una profesora a un grupo de jóvenes que dibujan bocetos de un sepulcro gótico.

Los terrenos del Cementerio General no sólo se destinan para sepultar o cremar difuntos, rezar una plegaria o dejar una ofrenda floral. Desde hace unos años se ha trasformado en un parque que además acoge la visita de turistas y estudiantes para redescubrir el pasado mediante tours guiados, en los que se pueden admirar pomposos mausoleos, recorrer curiosas galerías, observar coloridos vitrales,
contemplar el arte aplicado en la arquitectura y descubrir influyentes figuras políticas, artísticas e intelectuales ligadas a nuestra historia, amén de toparse con curiosos sepulcros. Como el de James Dean, la viuda de Frankenstein o Kennedy, por nombrar algunos. Además, es posible conocer interesantes historias alusivas a la nutrida simbología religiosa, junto a extrañas leyendas de espectros milagrosos.

La iniciativa de explorar turísticamente el camposanto, busca entre otras cosas, que los visitantes amplíen su cosmovisión sobre la muerte, admirando la arquitectura, historia y arte depositada al interior de uno de los cementerios públicos más antiguos de la capital. “Cada vez que salgo a dar mis vueltas por aquí, veo los rostros de sorprendidos transeúntes y escucho balbuceos que comentan la variedad de tesoros ocultos que emergen abrupta e inesperadamente
En el Cementerio General descansan los restos de James Dean, fallecido el 20 de mayo de 1897. Al menos así consta en una lápida en el primer patio protestante.
frente a sus ojos”, asegura Cristian Niedvalsky, funcionario del recinto.

DATOS
El Cementerio General tiene 86 hectáreas y fue inaugurado el 9 de diciembre de 1821, por Bernardo O’Higgins.
En sus 186 años de funcionamiento, este cementerio ha brindado cristiana sepultura a 31 Presidentes de la República de Chile.
Las visitas son gratuitas y son de lunes a viernes de 10:00 a 13:00 y de 14:00 a 17:00 horas previa inscripción en el e-mail: cementerio@cementeriogeneral.cl o en el fax 777 8552.

Diario La Nación - Erick Bellido - Martes 20 de julio de 2004

 
Más que tristes funerales
 Un lugar de la historia reciente del país se encuentra en este cementerio; el "Memorial de los detenidos desaparecidos" es un fiel reflejo del sentir de un país engañado y dolido por las pérdidas de vidas humanas, dice en su frontal: "Mi amor está aquí y se ha quedado pegado a las rocas, al mar, a las montañas..." 
Luego aparece el largo listado con los nombres de los detenidos desaparecidos.
Se accede directamente por el acceso de Recoleta.
Es bien sabido que cuando deja de existir un personaje querido e ilustre de la historia de un pueblo, su restos son llevados de manera honrosa a la que será su última morada; de hecho en Santiago de Chile, al pasar el cortejo por la pérgola de las floristas, lo llenan de pétalos haciendo una alfombra. 
Pero en nuestra historia dos casos llaman la atención, siendo los de dos personajes no sólo queridos por el pueblo chileno, sino que además dejaron el nombre del país en el extranjero muy alto; en cambio, sus entierros fueron casi en secreto y a la rápida, algo realmente vergonzoso, sin la merecida despedida. 
...¿Cuándo?...En los tiempos oscuros del régimen militar...
De igual manera, este hermoso lugar fue el escenario de horrendas situaciones, con casos de algunos detenidos desaparecidos que fueron enterrados en silencio, a vista y paciencia de muchos, sin darles a sus deudos ni una señal donde ir a dejar una flor...el tristemente 'famoso' patio 29. 
Para que nunca más ocurra, ni en Chile ni en ningún otro lugar del mundo, porque es un derecho de todo ser humano recibir la justa despedida de quienes le acompañaron en vida y más aún recibir el agradecimiento de un pueblo sufrido, de su pueblo...sea quien sea quien "gobierne"..., porque somos seres de la Creación y, creamos o no en Dios, los dolientes que quedamos acá, necesitamos un lugar donde llorarles...y un bello recuerdo de su dolorosa partida.

Don Víctor Jara
16 de Septiembre de 1973
Víctor Jara fue arrestado el 12 de septiembre en la Universidad Técnica del Estado, actual USACH, Víctor fue llevado al entonces llamado Estadio Chile, actualmente Estadio Víctor Jara, con cientos de detenidos más; luego fue trasladado al sótano, donde se le vio fugazmente en un pasillo, el mismo en que con tanta frecuencia se había preparado para cantar, ahora cubierto de sangre y tumbado en el suelo, cubierto de orina y excrementos.

Por la noche le devolvieron a la parte principal del estadio y le dejaron con los demás presos. Apenas podía caminar: al parecer le habían roto una costilla y le dolía el vientre, donde le habían pateado, tenía la cara y la cabeza ensangrentadas y amoratadas, le habían pateado la cabeza también. Los amigos le limpiaron la cara y procuraron que estuviera lo más cómodo posible. 
Al dia siguiente, Viernes 14 de septiembre, los presos fueron divididos en grupos de alrededor de doscientos, preparándolos para trasladarlos al Estadio Nacional. Fue en ese momento cuando Víctor, ligeramente recuperado, preguntó a sus amigos si alguien tenía lápiz y papel, y comenzo a escribir su último poema. Víctor garabateaba a toda prisa e intentaba registrar parte del horror al que se estaba dando rienda suelta en Chile, a fin de que el mundo entero lo supiera...
En las últimas horas de su vida, las raíces profundas de su infancia campesina lo llevaron a ver en los militares a matronas cuya llegada era la señal de los gritos de parto, lo que de niño le había parecido un sufrimiento insoportable.
Y al llegar a los últimos versos "Canto qué mal me sales cuando tengo que cantar espanto", para los cuales ya tenía la música en su interior, lo interrumpieron. Un grupo de guardias fue a buscarlo y lo separó de los que estaban a punto de ser trasladados al Estadio. Le pasó de prisa el papelito a un compañero sentado a su lado y éste, a su vez, lo escondió en el calcetín mientras se lo llevaban. Cada uno de los amigos intentó aprenderse de memoria el poema a medida que era escrito, para sacarlo consigo del estadio. No volvieron a ver a Víctor.
 


Imagen real de Victor Jara

Luego fue una vez más insultado y golpeado en público; al borde de la histeria y perdido el dominio de sí mismo, el oficial apodado 'el príncipe', le gritó:
"Canta ahora si puedes, hijo de puta".
La mañana del domingo 16 de septiembre los habitantes de la población lo encontraron sin vida en el sur de Santiago, cerca del cementerio.
Hallaron seis cadáveres que yacían en una ordenada fila. 
Todos presentaban espantosas heridas y habían sido baleados 
con metralletas. " Este es Víctor Jara",
identificó un testigo.
El juez comprobó que todas las "brutales torturas" tuvieron lugar en el interior del Estadio Nacional y sostiene que Jara murió en ese lugar. 
Su cuerpo había sido atravesado por 34 impactos de bala. 
Murió acribillado el 16 de Septiembre, pocos días antes de cumplir 41 años. 
Su cuerpo, dejado como NN ( sin identificar) en el Servicio Médico Legal de Santiago, fue rescatado por Joan Jara (su viuda), el 18 de septiembre de 1973 y sepultado el mismo día en el Cementerio General, en una ceremonia a la cual asistió una decena de personas.
Los restos mortales de Víctor Jara Martínez descansan en el Módulo México U- 5.


Don Pablo Neruda
23 de septiembre de 1973


 


A comienzos de 1973, su médico anunció que Neruda "debería acompañarnos por lo menos cinco años más", pero el panorama cambió abruptamente para el poeta político el 11 de septiembre. La noticia inesperada del suicidio de Salvador Allende tuvo una repercusión inmediata en su estado de salud, y ese mismo día comenzó a sufrir de fiebres altas, por lo que su médico aconsejó que lo mantuvieran ajeno a las noticias.

Tres días después, Neruda parecía restablecerse, y llamó a su pareja Matilde para dictarle el último capítulo de sus memorias. “Mi pueblo ha sido el más traicionado de este tiempo”, escribió en la ocasión. “Chile tiene una larga historia civil con pocas revoluciones y muchos gobiernos estables, conservadores y mediocres. Muchos presidentes chicos y sólo dos presidentes grandes: Balmaceda y Allende”.

Estas líneas estuvieron a punto de perderse cuando, en los minutos en que eran dictadas, llegó un grupo de camiones militares para registrar la casa de Neruda en Isla Negra. Poco antes, su residencia en Santiago, La Chascona, había sido registrada y saqueada por funcionarios del gobierno militar, y ahora se disponían a realizar un nuevo allanamiento en busca de armas. “Mi única arma es la poesía”, les habría respondido el moribundo Neruda.
Poco más de una semana más tarde, en la Clínica Santa María, Neruda exhalaba su último suspiro a las 10:30 de la noche. Según se dice, sus últimas palabras, dichas en un susurro, habrían sido:
“¡Los fusilan, los están fusilando a todos!”...

"¡Neruda, presente!"
El funeral de Neruda partió como un acto espectral; su ataúd no llegaba, y el velatorio en la Clínica Santa María debió comenzar improvisadamente con su cuerpo sobre una mesa, cubierto con una sábana. 

Luego, cuando fue trasladado a La Chascona, su cuerpo debió reposar entre los destrozos dejados por los saqueadores. “Fue un velorio en una casa destruida, con los vidrios rotos, en una noche muy fría de septiembre y en el mayor desamparo”, recuerda Hernán Loyola, amigo de Neruda y uno de los principales expertos en su obra.
La procesión funeral hacia el Cementerio General -donde apuradamente se le encontró un lugar de descanso en la cripta de una familia amiga-, partió con apenas unas 50 personas en Chucre Manzur.
Pero a medida que el grupo iba caminando junto al cajón gris (Neruda odiaba el negro), se le fueron sumando personas, y ya no eran cincuenta sino cien, doscientos, trescientos... 
A pesar de que el grupo estaba rodeado por soldados, metralleta en mano, Francisco Coloane comenzó a gritar: 
“Compañero Pablo Neruda...”
“¡Presente!”, vociferó la multitud congregada. 
Coloane siguió el canto, mencionando a Víctor Jara y hasta a Salvador Allende, y a pesar del temor de los presentes, los soldados no hicieron nada.

El funeral del poeta se transformaba, así, en el primer acto político de Chile bajo la dictadura de Pinochet. Hoy, más de 30 años después, la historia parece haber cerrado un círculo, y su nombre suena con la misma fuerza, pero en muchas más voces, mientras él descansa actualmente en su querida Isla.

Algunos se aventuran, incluso, a hablar de una supuesta reencarnación en un misterioso aguilucho que apareció por primera vez en su casa de La Sebastiana, a pocos días de su muerte. Éstas son las palabras que dijera el poeta pocos días antes de exhalar su último suspiro: “No crean que voy a morirme... sucede que voy a vivirme”.

Tipos de sepulcros que podemos ver

El Cementerio General posee grandes extensiones de terreno en las cuales no sólo existe la sepultura bajo tierra, también se ven grandes "urbanizaciones de edificios" que son los conocidos nichos, verdaderos edificios con sus silenciosos habitantes, estando  divididos por pabellones y existiendo una gran diversidad de ornamentación.
 


Mausoleo estilo Romano

El mitico huevo alquimico tapado con un lienzo, 
símbolo de la resurrección e inmortalidad,
se repite en muchas construcciones funerarias,
por influencia de la Masonería en Chile
 
Podemos encontrar una gran variedad de construcciones arquitectónicas que obedecen a distintas definiciones y aquí las mencionamos como sarcófagos, mausoleos familiares, capillas, bóvedas familiares; según las necesidades de los deudos, son construcciones familiares o colectivas para los difuntos de distintos  gremios o instituciones. En estas construcciones es donde podemos ver una riqueza arquitectónica notable, y muchas de las cuales agregan a su bella arquitectura, la escultura y los vitrales.
Un final de cenizas
En una desatada tendencia, cada vez más chilenos eligen la cremación como corolario de su existencia. Estimaciones del Cementerio General afirman que un 20 por ciento de los entierros son por esa vía, cifra que continúa creciendo y que podría llegar a los niveles del viejo mundo, donde la incineración supera el 60 por ciento de los ritos funerarios.

No fue una decisión fácil. La señora María finalmente incineró a su marido porque él se lo había pedido en vida, pero no le gustaba la idea de que lo quemaran. Cuando le entregaron las cenizas, puso el ánfora en el patio, en una pequeña gruta, pero luego de un año sintió que su marido se ahogaba allí dentro y decidió esparcir sus cenizas en un parque.

Aunque no existen cifras exactas del fenómeno en el país, es un hecho que en Chile cada vez más gente prefiere cremarse, en desmedro de la tradicional sepultura. Según estimaciones del Cementerio General de Santiago, más del 20 por ciento de los funerales que allí se realizan son cremaciones.

Este recinto y el Parque del Recuerdo son los únicos lugares de Santiago que realizan este rito, y junto con el Cementerio de Concepción, son los tres crematorios de todo el país.

Pero este rito que marcó tanto a la señora María, no siempre es celebrado con la solemnidad que podría esperarse. Agobiada tras una cremación, una viuda pidió el baño. Ante la atónita mirada de los dependientes, la dama desparramó las cenizas en el excusado, tiró la cadena y botó el ánfora a la basura. Al menos eso registran los anales del Cementerio General.

EL RITO
Aunque nadie se atreve a dar causas exactas para explicar el explosivo crecimiento de las incineraciones en el país, José Miguel Errázuriz, encargado de la gestión comercial del Cementerio General, ofrece algunas explicaciones de la tendencia. “Creo que hoy hay menos devoción por los fallecidos. El entierro es un rito que se prolonga a través del tiempo, no como el de la cremación, el que generalmente termina cuando las cenizas son esparcidas”, fundamenta.

Sin embargo, no todos los cremados terminan esparcidos. Muchos optan por una de las alternativas para quienes se cremen: permanecer dentro del ánfora y ocupar un nicho en el propio cementerio, que cuenta con lugares especialmente habilitados para este propósito.

“Parece una contradicción, cremarse para luego ser ubicados en un nicho o en un lápida, pero muchos prefieren que los quemen sólo por el temor de ser comidos por los gusanos”, explica Errázuriz.

La mayoría, no obstante, elige ser esparcido en algún lugar especial, aunque los más indecisos aprovechan de dividir sus cenizas en varios lugares distintos. A fin de cuentas, la cremación es un rito que cumple la voluntad del fallecido, quien más allá de visualizar un romántico final para sus despojos, muchas veces busca no convertirse en un estorbo para sus familiares o una lápida que nadie visita.

Como Raúl, quien especificó en vida su deseo de ser incinerado. Tras el proceso, sus cenizas fueron enterradas en su campo, donde además, la familia, cada año planta un árbol en su homenaje.

Historias de cenizas hay tantas como personas dispuestas a cumplirlas. Manuel, por ejemplo, escogió el mar como destino final. En una emotiva ceremonia, su familia cumplió con su deseo, pero con angustia vio como el ánfora flotaba producto del sellado al vacío, sin que se hundiera. Pasados algunos tortuosos minutos, finalmente el ánfora chocó con una roca y se hundió.

Y mientras la tendencia mundial marca un innegable aumento de la cremación, José Miguel Errázuriz se aferra a la convicción de que sólo se trata de una moda que logrará desplazar nunca al tradicional rito de la sepultura. Luego de meditarlo un poco más, suelta una frase que invita a la reflexión: “Finalmente, sea cual fuere el método elegido, igual todos nos convertiremos en polvo”.

EL PROCESO
Tras superar los trámites legales para una cremación, el procedimiento del Cementerio General comienza con la llegada del difunto en un ataúd tradicional, con el que se efectúa una misa en una capilla habilitada para tal efecto.

Tras el acto, el féretro es bajado al horno crematorio a través de una cortina, desde donde es llevado a un montacarga que finalmente deja el ataúd en el horno. El cuerpo es sacado y puesto en el horno con todas sus vestimentas (las que ya no se pueden remover por disposiciones sanitarias), proceso que puede ser verificado por un familiar (quien está a cargo del proceso), para certificar que las cenizas que finalmente le entregarán encerradas en un ánfora, son las del familiar. El cuerpo es ingresado entero, y no por trozos ni menos con otros difuntos. Tampoco es previamente cercenado, o como una señora preguntó alguna vez, si se destruía el cráneo primero, porque le habían contado que debía hacerse así porque es la parte que más demora en incinerarse.

Aunque muchos están dispuestos a ver el proceso, la mayoría prefiere no hacerlo. Según, el encargado del proceso en el recinto, menos del 1% finalmente lo visualiza. “Incluso, muchos de los que están dispuestos, al final se arrepienten”, explica.

En el Cementerio General el costo total asciende a los 400 mil pesos, cifra que se duplica en el Parque del Recuerdo, donde sin embargo, la ceremonia es más larga y muchas veces, más tediosa.

EL PROCEDIMIENTO
La incineración no sólo es aprobada por la Iglesia, sino también por las leyes de nuestro país. Pero para su realización, es perentoria una autorización del Servicio Nacional de Salud, la que se concede siempre que se haya dado cumplimiento a todos los requisitos exigidos para la sepultación (certificado médico de defunción y autorización de sepultación del Registro Civil).

 Además se necesita la existencia de una petición escrita del  fallecido, llamada Manifestación de Voluntad, legalizada ante notario por la persona antes de su fallecimiento.

 A falta de este documento, la Manifestación de Voluntad debe ser hecha por el cónyuge y a falta de éste, por los hijos mayores de edad del fallecido, ya sean ambos padres o sólo del cónyuge sobreviviente. En caso contrario, se deberá contar con el voto favorable de por lo menos la mayoría de ellos.

En el caso de que el fallecido sea un menor de edad, este documento deben hacerlo ambos padres, si ambos están vivos. A falta de éstos, pueden hacerlo la mayoría de los hermanos mayores de edad. Y a falta de éstos, la mayoría de los ascendientes de grado más próximo.

A falta de cónyuge, hijos y padres, este documento deberán hacerlo los hermanos. A falta de éstos, los ascendientes de grado más próximo.

A falta de todos los anteriores, este documento deberá hacerlo fundamentalmente la persona encargada de proceder a la sepultación de los restos del fallecido.

LA POSICIÓN DE LA IGLESIA
Pese a que aún prefiere el rito tradicional de la inhumación, la Iglesia Católica acepta la incineración a través del Canon 1176-3, del Código de Derecho Canónico de 1983.

El Vaticano reconoce que la cremación está superando el viejo rito del entierro, más acorde con la tradición cristiana, por lo que ya está estudiando la creación de una plegaria para cuando se realice el rito, preocupación que se remonta a los tiempos en que el cardenal chileno Jorge Medina aún era el prefecto de la Congregación del Culto.
“Para la omnipotencia de Dios, resucitar una momia o unas cenizas no representa gran diferencia”, señaló el prelado a propósito del tema.

HISTORIA
La cremación es una costumbre tan antigua como el hombre. Ya hace miles de años, los pueblos del norte de Europa la practicaban. Diez siglos antes de nuestra era, griegos y romanos incineraban a sus difuntos por razones prácticas: facilitar el transporte y la conservación.
Hacia el año 100 después de Cristo, la cremación se fue abandonando de manera gradual. En Occidente hubo que esperar hasta el siglo XX para asistir al retorno progresivo de la cremación.

DATOS
• En Alemania y Gran Bretaña, la incineración alcanza el 60%.
• En Canadá llega al 40% de la población.
• En Estados Unidos la cifra supera el 24%.

Patricio Lazcano - La Nación
Dentro de este mágico y fascinante lugar también esta el espacio para la cremación; el Crematorio es un imponente edificio que posee toda la solemnidad requerida para estos casos, inmerso en un hermoso jardín con rosas. (Parque Cinerario, pequeñas bóvedas cinerarias y nichos columbares, respectivamente en las fotos).
 

Patio Histórico

Tumbas en tierra
Las sepultaciones en tierra que dan origen a los tétricos cementerios de películas de terror, también podemos visitarlas en una área llamada Patio Histórico, que se encuentra en el principio del cementerio entrando por avenida la Paz; es la parte más antigua de este bello cementerio. En la primera foto encima de estas líneas, podéis ver parte de él. También existe un sector de parques, ubicado al otro extremo del cementerio, donde encontramos toda la belleza del paisajismo como los modernos cementerios de hoy día y por último, pero no por ello menos relevante, nos encontramos con las tumbas en tierra,  que son la forma más acostumbrada para el descanso de nuestros difuntos..."Pulvus eris et in pulvus reverteris" (polvo eres y al polvo volverás), sentenció Dios a Adán, padre de la humanidad, después de éste desobedecerle...

En estos extensos terrenos podemos ver con qué amor y dedicación los deudos recuerdan a los que ya han partido; no son grandes mausoleos, con ornamentaciones de diseño y construidos en finos materiales, sino que son sencillos enterramientos que llenan el espacio de una energía inexplicable; cuando se visita esta área de tumbas en tierra, después de Navidad, el corazón se aprieta al escuchar las cientos de tarjetas musicales navideñas sonando con diferentes villancicos...mientras el viento sopla tibio, y juega con los adornos de las pequeñas tumbitas, como por ejemplo los molinillos (remolinos) de viento que giran sin parar, cual juguetes animados por el silencio del lugar...
Detalles como éste y otros muchos dejan al visitante meditando y teniendo quizás más dudas que antes sobre la muerte... muchas tumbas hermosamente adornadas nos hacen pensar en  nuestro final, pero al mismo tiempo nos dejan la esperanza de que alguien se acordará de poner, por lo menos, una flor sobre nuestro nombre, cuando ya expiremos y estemos bajo tierra...
 
 



Entrada al Patio Histórico


 


Definiciones
Ataúd : Cajón alargado para depositar un cadáver antes de enterrarlo.
Bóveda : Estructura convexa por su cara superior y externa, y cóncava por la parte interna -suelen albergar más de una persona y son en su mayoría familiares entre sí- .
Cripta : Capilla subterránea empleada como cámara sepulcral -suelen encontrarse en iglesias antiguas y de grandes dimensiones-.
Mausoleo : Tumba de carácter monumental y suntuoso -los hay individuales o colectivos, por familias o gremios.
Nicho : Concavidad donde se depósitan los ataúdes,  los restos o las cenizas de un difunto.
Sarcófago : Urna para enterrar cadáveres.
Sepulcro : Obra funeraria levantada sobre el suelo para dar sepultura a un cadáver.
Tumba : (del griego tymbos, que significa 'montículo'). Sepulcro para enterrar a alguien.
Urna : Recipiente con tapa que contiene un cadáver o sus cenizas.

 

Nota aclaratoria
de la autora de este ensayo


 


El Cementerio General es un lugar que me ha marcado profundamente por su belleza, pese al dolor que una siente al entrar para despedir a un familiar o amigo; pero desde que tengo uso de razón veo la muerte de una manera más cercana a la vida, más que una maldición o algo ajeno...es parte de la vida misma, es una de las pocas cosas que tenemos conciencia que nos ocurrirá en algún momento, es de lo único que tenemos certeza que nos va a ocurrir en la vida...morir.
Buena parte de nuestros archivos gráficos y colecciones de fotografías tomadas en el Cementerio General, se encuentra ilustrando diferentes artículos en la sección "NON OMNIS MORIAR" (no todo en mi morirá) y en algunos relatos de la sección "HYPNOS". En este artículo se han reproducido algunas imágenes de la página oficial del Cementerio General e informaciones que habrían sido imposibles de tener sin la ayuda de dicha web, de antemano los invitamos a que visiten dicha página y si tienen la oportunidad de visitar el Cementerio General de Santiago de Chile, aún mejor...
Y si sois lo suficientemente valientes, id al tour de noche; el lugar es tan grande y tan majestuoso que si sois amantes de la belleza en el arte funerario y el arte en general, disfrutareis de un hermoso y diferente paseo, por esta necrópolis.
Todos los hechos tristes y vergonzosos que han ocurrido en este lugar  también son parte de nuestra historia, de nuestra identidad, y este hermoso lugar no va dejar de serlo por ello... Un pueblo, al igual que un árbol, necesita de sus raíces para seguir creciendo y la información veraz y el conocimiento de lo ocurrido, harán de agua y abono para que este árbol se alimente y crezca frondoso y bello.

Más información:
http://www.cementeriogeneral.cl/web2/

Betssy Salazar P.
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